Cómo conseguir que tu novi@ corte contigo

Esta táctica la usó el ex novio de una amiga mía, Sara. No sabemos si lo planeó con premeditación y alevosía o simplemente fue pura suerte de principiante.

Resulta que después de hacerle a Sara algunos desplantes muy feos, la invitó un fin de semana a esquiar, en plan disculpa. Sara, perdonándole en el acto, cogió el par de tangas más mínimos y sexys que tenía, una bufanda y se depiló hasta las orejas.

Fué a encontrarse con él en el aeropuerto cuando le vió aparecer con su amigo, el “sacacorchos”, que se pasó el resto del viaje destapando cervezas con los dientes, de ahí su apodo.

Entre tanto tanga, y perfume y depilaciones varias, a Sara se le olvidó meter en la maleta su gorro para el frío. Así que su ex, Carlos, le prestó a regañadientes un gorro blanco con las letras de la marca de una bebida. Como a Sara no le gustaba ir haciendo de anuncio en medio de la nieve, se puso el gorro del revés para que quedara blanco completamente.

Pues bien, allá que fueron los tres a bajar por la pendiente. Sara no sabe esquiar muy bien, todo hay que decirlo, y pensó que su repentinamente amable novio la ayudaría. ¡¡PUES NO!! El “amable” novio Carlos bajó a toda leche junto al sacacorchos por la pendiente. Como Sara es muy digna ella, trató de seguirlos y a mitad de camino cayó despatarrada en medio de la nieve. Intentó pedir auxilio pero Carlos y el sacacorchos no eran ya más que dos puntitos, uno azul y otro naranja, a lo lejos.

Un buen rato después Sara llegó al hotel. Sus acompañantes, si es que se les podía llamar así, estaban en la cafetería. Carlos levantó la mirada y la vió magullada, el traje roto, los pelos revueltos en un indescriptible amasijo, y se quedó blanco. Ella se enterneció y se lanzó a abrazarle llorosa cuando él la apartó gritando muy enfadado:

¡¡¡¿Dónde coño está mi gorro?!!!

Y acto seguido salieron disparados a buscar el sitio exacto del despatarre para recuperar el gorro. Como ella le había dado la vuelta y el blanquísimo gorro no tenía a la vista las letras… aquello era imposible de localizar entre tanta nieve blanca, con el consiguiente mosqueo y enfurecimiento progresivo de Carlos…

Y el final de la historia ya os lo podeis imaginar ¿no? Sara. Tangas. Cuerpo depilado. Avión. Regreso. Soltería nueva y reluciente.

Anda que tener novios para esto… ains!

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6 comentarios

  1. ¡que malo es carlos, que bueno que Sara ya no está con el!

  2. No la quería, eso es todo 😦

    Gracias por tu visita yojaja, me encantará verte por aquí 😀

  3. Pobre Sara, aunque sólo me he quedado con ‘tangas mínimos’. ¡Mi mente másculina ignora el resto de la historia! Jejeje 😉

  4. Jajaja, ¿qué pasa? ¿que voy a tener que llenarle la maleta a la pobre Sara de bragas de cuello alto para que la historia no se pierda dentro de los tangas mínimos? 😉

    Besitos!

  5. Sara lo que tenia que hacer es cantarle las cuarenta,montarle un espectáculo y mandar al infierno al gorro blanco de anuncio jejeje y ligarse a un monitor de esquí para que le enseñase bien. Seguro que aprendió la lección para la próxima.

    ¡Un besote!

  6. Jajaja, muy buen final. Y sí, sí la aprendió. Ahora tiene un novio que la quiere con locura 😀

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