Cómo hacer chistes de “se abre el telón”

Inés, 5 años

Los padres de Inés le estaban explicando a su hija lo que era la monarquía y quiénes eran los miembros de la familia real. Inés, curiosa, preguntó: “Pero ¿el rey no era Elvis?”

Frases célebres de niños (Pablo Motos)
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Aunque la reseña no es un chiste de “se abre el telón”, sí nos da una de las pautas fundamentales a la hora de construirlos; el equívoco que se da entre palabras, conceptos, definiciones que son similares en una de sus partes. En este caso, lo que lleva a la niña a este divertido “equívoco” es el hecho de haber escuchado nombrar a este cantante como “el rey”, lo que la lleva a cuestionar si Juan Carlos es el rey, siendo que ya lo era Elvis.

Pues bien, Eduardo Jaúregui nos enseña a construir este tipo de chistes de esta forma:

  1. Haz una lista de películas. Voy a hacerla, por ejemplo: Superman, Dos chalados y muchas curvas, y Don Juan de Marco
  2. Juega a deformar el título de cada una de ellas con variaciones que suenen muy parecidas al original. Vamos alla… Zipoman, superñam, dos chapados y muchas cumbias, dos chalados y muchas kurdas, don juan del charco, don’t you and the marco
  3. Selecciona los más divertido y que suenen muy parecido al original. Hmmm… venga: superñam, dos chalados y muchas kurdas
  4. Improvisa el contenido de varias escenas de esas películas. De acuerdo. Superñam: un bocadillo supergrande que se lía a mordiscos con todo lo que pilla, un supermercado que se come a los clientes. Dos chalados y muchas Kurdas: dos locos ingresan en una enorme prisión kurda de mujeres por error, dos hombres que se escapan de un psiquiátrico se esconden en una peluquería kurda llena de clientas.
  5. Escoge una escena y trabaja la descripción. Que sea gráfica y detallada, manteniendo la brevedad. No uses palabras que ya estén en el título para no destripar el final antes de tiempo. A ver que sale 😛 … Se abre el telón y se ve a dos locos escapados de un psiquiátrico escondidos en una peluquería llena de kurdas, ¿cómo se llama la película?… ¡Dos chalados y muchas kurdas! jijiji no es que sea muy bueno, pero… ¿y lo bien que me lo he pasado haciéndolo? jiji 😀

Ahora probad vosotros, ¿Qué se os ocurre? seguro que podemos hacer entre todos una nueva antología bloguera de este tipo de chistes 🙂

Besitos!

Basado en: “El sentido del humor, manual de instrucciones” Eduardo Jáuregui
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Fin de semana con el bailarín III

DÍA 1 – viernes por la noche – EL STRIP-PARCHÍS

Una vez aclarado y explicado el incidente del herpes inexistente, todo fue muy romántico. Me comí los bollos mientras jugábamos al strip-parchís. Como él no estaba avisado llevaba poca ropa y se quedó semidesnudo enseguida, jijiji.

Todo fue sobre ruedas e incluso se despertó nuestra imaginación sensual adaptativa por el tema del periodo 🙂

Dormimos abrazados el uno al otro, acurrucados en la cama debajo de la manta.

-Hasta mañana, mi amor.

-Hasta mañana 😀

Fin de semana con el bailarín II

DÍA 1 – viernes por la tarde – EL MEOLLO

Como iba a pasar dos días en casa del bailarín, hice un montoncito con mis tangas mas mínimos y sexys, unos vaqueros de repuesto, el desodorante, el parchís y unos champiñones para la cena y lo metí todo en mi bolsa marrón.

Dando saltitos, canturreé mientras me dirigía a la ducha dispuesta a resurgir de ella como una diosa reluciente y perfumada cuando, al empezar a desvestirme… (tapaos las orejas que voy a gritar):

-¡¡¡AAAAAAAAAAAAARGG!!! ¿Porquéporquéporquéeeee? ¡¡¡¿Por qué ahoraaaa?!!!

(ya os las podéis destapar si queréis).

Me acababa de bajar la regla. ¿Pero no le tocaba la semana que viene?. Busqué como una loca mi agenda, que resultó estár debajo de un montón de papelotes… Pues no. No era la semana que viene. Era ¡ESTA!

Adiós al Strip-parchís 😦

Algo tenía que hacer.

Hasta ahora nunca había tenido la menstruación estando juntos. Además, llevaba toda la semana haciéndome a la idea de que iba a estar supersexy, y eso era incompatible con dejarle el cubo de la basura lleno de tampones usados y de compresas, aparte de los otros temas más íntimos, cuyas opciones, hasta hace un minuto miles, millones, trillones, gigallones, se acababan de reducir a dos; la opción monja de clausura y la opción vivan las manchas.

Ninguna de las dos me parecía digna del primer fin de semana romántico juntos.

Mientras me duchaba pensé mucho, hasta que la esponja se desgastó por un lado y los dedos se me arrugaron como un repollo. Pero mereció la pena, porque se me ocurrió una solución de lo más ingeniosa:

-Me ha salido un herpes en el labio y no te lo quiero pegar- le dije por teléfono.

-No me importa, si me lo pegas, cada vez que lo vea o que lo note pensaré en ti y te sentiré más cerca.

¡Maldita sea! 😯

-Es que…- piensa, piensa, piensa- es que…. -¡joder!…- es que….- (mente en blanco) -me ha salido un herpes. Es enorme. Me ocupa todo el labio. Saldrás corriendo del susto. Y tendrás pesadillas durante un mes, seguro… y….

Se echó a reír.

-Te quiero, mi vida, no te preocupes por el herpes. Me gusta tu herpes. Adoro tu herpes. Quiero que me pegues tu herpes.

-Pero…

-Tú tranquila. Ven y disfruta. Te he comprado esos bollos rellenos de crema que te gustan, para que desayunes mañana. Y he puesto la calefacción para que cuando llegues el piso esté calentito y no tengas frío.

¿Quien puede resistirse a eso?

Yo no 😛

Se me llenó el pecho de amor y de pelusas de esas que hacen cosquillas.

De camino a su casa, supe que había un pequeño fallo. Un diminuto error de cálculo, que haría que se diera cuenta nada más verme de mi falsa excusa, en cuanto se empeñara en encontrar debajo del pintalabios un herpes que no iba a estar ahí.

¡Jolines!

….(continuará)