Un silencio vale más que mil palabras

-Flor, ven y dame besitos como tú sabes- dijo el bailarín.

– 😯

Estaba repanchingado en el sofá, esperando con los ojos cerrados. “¡Que te crées tú eso!” pensé yo, “que hoy no está el chichi pa farolillos, ni el horno pa bollos, que vengo agotadita de trabajar, y encima me desplazado hasta tu casa en el metro, oliendo a la fuerza sobacos guarros ajenos y otros aromas que no quiero saber de donde proceden… vamos… que esos besitos me los merezco yo.

Era el momento de usar “el silencio“, que para eso está y lo uso muy poco porque la lengua no me deja. Siempre con todas sus ganas de hablar…

Me quedé mirándole, con una sonrisa traviesa. Como mis labios no llegaban, al rato abrió los ojos. Seguí sonriendo, sin decir nada. Me miró, me estudió como sólo un hombre es capaz de hacer, y un pequeño brillo en sus ojos me indicó que había decidido sacar su armamento pesado.

-Te quiero mucho, mi vida.- me apartó un mechón del cabello con la delicadeza de un gatito andando por una valla. Como yo no contestaba siguió -No sabes lo importante que eres para mi. Me gusta tu sonrisa, cómo eres, lo divertida que eres, las cosas que me cuentas y cómo me las cuentas… te amo tal y como eres.- todo con una sonrisa de canalla que me derretía hasta las canillas.

No dije nada y me mordí las ganas de saltarle al cuello y llenarlo de besos. ¡Trampa! ¡¡¡TRAMPAAAAA!!! ¡¡¡TRAMPOSOOOOOOO!!!!!!.

Mi mejor amiga no se cansa de repetirme que los hombres no piensan claramente antes de tener sexo, y después sí. Y que las mujeres cuando no pensamos claramente es después del sexo, pero sí antes. Así que según esta premisa… aproveché mi ventaja femenina temporal ji ji ji P

Cogí una de sus armas y la usé contra él. Sabía que por mucho que me dijera en ese momento, lo que menos le apetecía era que yo le contara cosas, así que me puse a contarle algo que le había sucedido a un amigo, poniéndome en pie y gesticulando, para separarme de su lado y evitar caer en la deliciosa tentación masculina que casi no me dejaba respirar.

Y… ¡lo conseguí! ¡¡Conseguí su rendición!! en toda regla, con bandera blanca y todo. Me tomó del brazo acogiéndome en los suyos y repartiendo sus besitos a diestro y siniestro con un deleite digno del mejor gourmet D

Y ahora sí… AHORA era el momento de entregarle mi cargamento de besos, especialmente reservados para él.

Y es que a veces… un silencio vale más que mil palabras ;)

Besitos!!!

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2 comentarios

  1. Nena, ¡Tú si que vales!

    ¡Así se hace! Y se hace por amor, ¡Que conste!! jiji.

    Besitos. 😉

  2. Por supuesto, ¡¡¡con mucho amor!!! por mi misma y por él 😛 Le encanta no saber cómo voy a reaccionar, y jugar un poquito al ratón y al gato, y sobretodo ¡que me haga valer! 😉 por eso me gusta él y no otro 😀

    Besitos preciosa, tú sí que vales de verdad! que pases un muuuuuy buen fin de semana, muuuakssss!!!

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