Bendito frío

El frío no me gusta. De nunca. Me hace temblar, castañetear los dientes, me baja la energía a los niveles de una babosa que se arrastra por el suelo a la velocidad del minutero del reloj.

Pero este invierno le estoy encontrando ventajas a esto del frío. Estas son:

  1. Gran oportunidad para hibernar como los osos debajo de mi edredón
  2. Gran oportunidad para hibernar como los osos debajo de su edredón
  3. Gran oportunidad para hibernar como los osos debajo de su edredón haciendo trampas. Esto es, no dormir, para jugar a los médicos y cosas similares P

¿Fui yo la que dije cosas tan malas sobre el frío? A mi que me registren :mrgreen:

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Cortina de humo

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El Sábado me dio un pequeño bajón producto de la crisis adelantada de los cuarenta. El bailarín me aseguró, bastante impasible, que no le afectaba verme así porque él ya había pasado por ello y sabía que esas cosas se superan bien. Y yo le creí, más que nada porque al poco se dio la vuelta en la cama y se dedicó a dormir como un bendito.  Mientras miraba su nuca pensé,  “pues vaya novio que me he echado, pa una emergencia, vamos. Que un día de estos voy a estar pariendo un vástago suyo, o en una operación de vida o muerte, y él va a estar ahí, impasible, recortándose las uñas.”

Pero no.

El Domingo, nada más levantarme, me preguntó una y otra vez si estaba bien. A cada rato durante todo el día. Lo estaba, por supuesto, y pareció quedarse contento.

Pero no.

El Lúnes, allá a las seis de la tarde me suena el móvil. Era él. Preguntando si estaba bien. Lo estaba. Y pareció quedarse tranquilo, porque me había llamado, había hablado un buen rato conmigo y había escuchado todo el tiempo mi voz alegre como siempre.

Pero no.

Ayer nos vimos. Y lo primero que hizo fue mirarme a los ojos buscando que sé yo y preguntarme qué tal estaba, si estaba mejor. Que siiiiiiii, que siiiiiiiiiiii, que fue un flus momentáneo de la crisis de los cuarenta adelantada en un añoooooo…. Otra vez pareció quedarse tranquilo.

Pero… ya os contaré :mrgreen:

Menos mal que no le afectaba 😯 ¡qué bien sabe mi bailarín hacerse el impasible para crear cortinas de humo! P

Besitos!

Pasión con subtítulos

Cómo leer este post:

Todo lo que va entre paréntesis y de color azul es la traducción masculina-femenina de lo que se está diciendo.

Por ejemplo, cuando le digo al bailarín “me gusta lo cariñoso que eres, cuando me acaricias…” su traducción a mi idioma femenino sería “quiero que me acaricies ahora”

Otro ejemplo, cuando el bailarín me dice “acaríciame”, la traducción a su idioma masculino sería “acaríciame”

En las inmediaciones de una estación de tren…

Bailarín – ¡Qué guapa vienes hoy! (te quiero echar un polvo)

Flor – Gracias, tú tampoco estás mal ) (seguro que con tus rayos x has visto que llevo bajo la camiseta el sujetador rosa que tanto te gusta… quitarme)

Un buen rato de caminata después…

Bailarín – Busquemos un sitio cómodo a la sombra donde descansar un rato (quiero que echemos un polvo o sucedáneo…)

Flor – Mira, ese banco a la sombra parece muy cómodo (mira, ese banco a la sombra parece muy cómodo)

Bailarín – Está un poco sucio, no quiero que te ensucies (por aquí pasa demasiada gente, mejor vayamos a otro sitio más íntimo donde podamos meternos mano)

Flor – ¿Y aquel? está bastante limpio (aquel está bastante limpio ¿por qué te preocupa de repente que me ensucie? si me importa un colín, ya me duelen los pies…)

Después de más de hora y pico andando por tooooodo el pueblo llegamos a un pequeño río solitario. El suelo está lleno de tierra, piedras y bichos. El bailarín señala un lugar que casi ni se ve entre tanto árbol, donde da el sol de plano.

Bailarín – Este sitio parece muy cómodo, y bonito, con el río al lado ¿nos quedamos aquí? (este es el sitio ideal para retozar contigo un rato)

Flor – 😯 (¡aaaah! claro…. ya sé lo que tú quieres… si es que no aprendo…)

Bailarín) (ojaláleguste, ojalaleguste, ojaláleguste…)

Flor – ¿No decías que preferías sombra? (confírmame mis sospechas)

Bailarín – En realidad no me importa, a ti te gusta el sol, y quiero que tú estés cómoda (quenomepille, quenomepille, quenomepille….)

Flor – Vale, gracias mi amor, me encanta cómo me cuidas ) (si en el fondo me halaga que te tomes tantas molestias y que te atraiga tanto, tontorrón… además… tú también estás para mojar pan, y tanta caminata me ha despertado el apetito… jijiji)

Y el final… mejor lo dejo a la imaginación jeje P

Besitoooooos!!!

Un silencio vale más que mil palabras

-Flor, ven y dame besitos como tú sabes- dijo el bailarín.

– 😯

Estaba repanchingado en el sofá, esperando con los ojos cerrados. “¡Que te crées tú eso!” pensé yo, “que hoy no está el chichi pa farolillos, ni el horno pa bollos, que vengo agotadita de trabajar, y encima me desplazado hasta tu casa en el metro, oliendo a la fuerza sobacos guarros ajenos y otros aromas que no quiero saber de donde proceden… vamos… que esos besitos me los merezco yo.

Era el momento de usar “el silencio“, que para eso está y lo uso muy poco porque la lengua no me deja. Siempre con todas sus ganas de hablar…

Me quedé mirándole, con una sonrisa traviesa. Como mis labios no llegaban, al rato abrió los ojos. Seguí sonriendo, sin decir nada. Me miró, me estudió como sólo un hombre es capaz de hacer, y un pequeño brillo en sus ojos me indicó que había decidido sacar su armamento pesado.

-Te quiero mucho, mi vida.- me apartó un mechón del cabello con la delicadeza de un gatito andando por una valla. Como yo no contestaba siguió -No sabes lo importante que eres para mi. Me gusta tu sonrisa, cómo eres, lo divertida que eres, las cosas que me cuentas y cómo me las cuentas… te amo tal y como eres.- todo con una sonrisa de canalla que me derretía hasta las canillas.

No dije nada y me mordí las ganas de saltarle al cuello y llenarlo de besos. ¡Trampa! ¡¡¡TRAMPAAAAA!!! ¡¡¡TRAMPOSOOOOOOO!!!!!!.

Mi mejor amiga no se cansa de repetirme que los hombres no piensan claramente antes de tener sexo, y después sí. Y que las mujeres cuando no pensamos claramente es después del sexo, pero sí antes. Así que según esta premisa… aproveché mi ventaja femenina temporal ji ji ji P

Cogí una de sus armas y la usé contra él. Sabía que por mucho que me dijera en ese momento, lo que menos le apetecía era que yo le contara cosas, así que me puse a contarle algo que le había sucedido a un amigo, poniéndome en pie y gesticulando, para separarme de su lado y evitar caer en la deliciosa tentación masculina que casi no me dejaba respirar.

Y… ¡lo conseguí! ¡¡Conseguí su rendición!! en toda regla, con bandera blanca y todo. Me tomó del brazo acogiéndome en los suyos y repartiendo sus besitos a diestro y siniestro con un deleite digno del mejor gourmet D

Y ahora sí… AHORA era el momento de entregarle mi cargamento de besos, especialmente reservados para él.

Y es que a veces… un silencio vale más que mil palabras ;)

Besitos!!!

Fin de semana con el bailarín III

DÍA 1 – viernes por la noche – EL STRIP-PARCHÍS

Una vez aclarado y explicado el incidente del herpes inexistente, todo fue muy romántico. Me comí los bollos mientras jugábamos al strip-parchís. Como él no estaba avisado llevaba poca ropa y se quedó semidesnudo enseguida, jijiji.

Todo fue sobre ruedas e incluso se despertó nuestra imaginación sensual adaptativa por el tema del periodo 🙂

Dormimos abrazados el uno al otro, acurrucados en la cama debajo de la manta.

-Hasta mañana, mi amor.

-Hasta mañana 😀

Fin de semana con el bailarín II

DÍA 1 – viernes por la tarde – EL MEOLLO

Como iba a pasar dos días en casa del bailarín, hice un montoncito con mis tangas mas mínimos y sexys, unos vaqueros de repuesto, el desodorante, el parchís y unos champiñones para la cena y lo metí todo en mi bolsa marrón.

Dando saltitos, canturreé mientras me dirigía a la ducha dispuesta a resurgir de ella como una diosa reluciente y perfumada cuando, al empezar a desvestirme… (tapaos las orejas que voy a gritar):

-¡¡¡AAAAAAAAAAAAARGG!!! ¿Porquéporquéporquéeeee? ¡¡¡¿Por qué ahoraaaa?!!!

(ya os las podéis destapar si queréis).

Me acababa de bajar la regla. ¿Pero no le tocaba la semana que viene?. Busqué como una loca mi agenda, que resultó estár debajo de un montón de papelotes… Pues no. No era la semana que viene. Era ¡ESTA!

Adiós al Strip-parchís 😦

Algo tenía que hacer.

Hasta ahora nunca había tenido la menstruación estando juntos. Además, llevaba toda la semana haciéndome a la idea de que iba a estar supersexy, y eso era incompatible con dejarle el cubo de la basura lleno de tampones usados y de compresas, aparte de los otros temas más íntimos, cuyas opciones, hasta hace un minuto miles, millones, trillones, gigallones, se acababan de reducir a dos; la opción monja de clausura y la opción vivan las manchas.

Ninguna de las dos me parecía digna del primer fin de semana romántico juntos.

Mientras me duchaba pensé mucho, hasta que la esponja se desgastó por un lado y los dedos se me arrugaron como un repollo. Pero mereció la pena, porque se me ocurrió una solución de lo más ingeniosa:

-Me ha salido un herpes en el labio y no te lo quiero pegar- le dije por teléfono.

-No me importa, si me lo pegas, cada vez que lo vea o que lo note pensaré en ti y te sentiré más cerca.

¡Maldita sea! 😯

-Es que…- piensa, piensa, piensa- es que…. -¡joder!…- es que….- (mente en blanco) -me ha salido un herpes. Es enorme. Me ocupa todo el labio. Saldrás corriendo del susto. Y tendrás pesadillas durante un mes, seguro… y….

Se echó a reír.

-Te quiero, mi vida, no te preocupes por el herpes. Me gusta tu herpes. Adoro tu herpes. Quiero que me pegues tu herpes.

-Pero…

-Tú tranquila. Ven y disfruta. Te he comprado esos bollos rellenos de crema que te gustan, para que desayunes mañana. Y he puesto la calefacción para que cuando llegues el piso esté calentito y no tengas frío.

¿Quien puede resistirse a eso?

Yo no 😛

Se me llenó el pecho de amor y de pelusas de esas que hacen cosquillas.

De camino a su casa, supe que había un pequeño fallo. Un diminuto error de cálculo, que haría que se diera cuenta nada más verme de mi falsa excusa, en cuanto se empeñara en encontrar debajo del pintalabios un herpes que no iba a estar ahí.

¡Jolines!

….(continuará)

Fin de semana con el bailarín I

DÍA 1 – viernes por la mañana – LOS ANTECEDENTES

El bailarín me ha invitado, por primera vez, a pasar todo un fin de semana en su casa. ¡Viva, viva! me voy a llevar el parchís, aprovechando que llueve y hace mucho tiempo que no lo uso! Y lo voy a convertir en el strip-parchís, haciendo uso y disfrute de mi exceso de imaginación, jijiji.

Al bailarín lo conocí en unas clases de ritmos latinos. Después de unos tres meses de seducción, comenzamos una relación por donde se tiene que empezar; en la cama…

…sí… ya sé… ya sé… todo eso de primero conocerse y las noches salvajes de pasión a lo último, como el postre. Pero una no puede controlarlo todo, oyes. La culpa la tuvieron el baile, la música, su perfume, el mío, un roce, luego otro, una sonrisa, su hoyuelo en la barbilla, su fuerza masculina… que desataron la pasión y la dejaron sin ningún tipo de freno ni medida 😛

Unas semanas después, cuando la pasión se fue a dormitar por aproximadamente minuto y medio, nos entraron unas ganas locas de conocer nuestros cerebros, que para algo están y por eso tienen un sitio privilegiado en el ser humano, en el piso más alto, como los ejecutivos. Además están protegidos por un blindaje de hueso, que algunos tienen más duro que otros, todo hay que decirlo, no como los pies, por ejemplo, que se tienen que conformar con añadidos a los que llamamos zapatos porque si no, se van pinchando con todo y acaban ensangrentados y llenos de moratones.

Y ahora que nos conocemos un poco más, hemos decidido que ambos cerebros nos gustan.

El suyo es esponjoso, dulce, cariñoso, de humor negro y sarcástico, nunca deja de funcionar, me estudia, y una vez estudiada me va rellenando las acciones que tengo por costumbre dejar a medio terminar, como fijarme si pasan coches antes de cruzar una calle, o encender una luz cuando cambio de habitación en medio de la noche…

El mio es tierno, sensible, despistado, vive en su mundo la mayor parte del tiempo, de humor variable, como el tiempo, a menudo deja de funcionar y se pone a vegetar, como las plantas, y por ese hueco, pienso yo, es por el que se cuela la intuición, que le ayuda a entender al bailarín y luego me lo va diciendo a su modo y manera personal de cerebro humano 😉

Y ahora me voy a frotar, limpiar, peinar, untar, perfumar y enfundar en mi tanga, camiseta y pantalones más sexys. A ver si no se me olvida nada… (continuará)